Facilidad para sacar obras de arte, será un riesgo

Ambito Financiero


Para reducir la burocracia del Estado, el ministro de Producción, Francisco Cabrera, se propone -entre otras medidas- agilizar las exportaciones de obras de arte de autores argentinos.
Por Ana María Quijano

Según se lee en el DNU, podrán exportase desde ahora hasta 15 piezas por año bajo la modalidad de "equipaje de mano, sin necesidad de realizar trámites ante la AFIP o el Ministerio de Cultura como sucede en la actualidad". El funcionario explicó la complejidad de los "engorrosos" trámites que hasta hoy se realizan en el Ministerio de Cultura y en la Aduana. Como se ha destacado en las páginas de este diario, la gestión aduanera demanda llevar obras y papeles a lugares distantes dentro del Aeropuerto de Ezeiza, de manera anticipada y en horarios restringidos. La actual medida, señala Cabrera, "es la respuesta a muchos pedidos que nos hacían dueños de galerías de arte y artistas que no podían llevar sus obras a otros países, o simplemente, no podían venderlas en el exterior".

El ministro señala que "artistas o galeristas debían recurrir a escribanos que certificaran las obras a exportar y, pese a cumplir con ello, quedaban sujetos al arbitrio final de funcionarios de la Aduana, que podían aprobar o no la operación". Tramite que, obligatoriamente, deberían cumplir los extranjeros que compraban arte argentino y que se veían mayormente "forzados a dejar las obras en el país, e involucrar a despachantes, fletes y transportes internacionales".
Cabe aclarar que en Gran Bretaña hay que realizar un simple trámite de exportación (para cuidar las obras que pudieran formar parte del patrimonio), y que en los EE.UU. sólo hay que declarar el ingreso o la salida de las obras. Los compradores de arte cruzan la frontera con sus compras bajo el brazo. Allí no cobran impuestos y por algo es el gran centro del mercado del arte internacional.
Cabrera refuerza su determinación publicando la caída del porcentaje del arte que se exporta, aunque es realmente difícil acceder a las cifras reales en un mercado donde abunda la clandestinidad. "Entre 2011 y 2015 las exportaciones argentinas de arte disminuyeron 73 por ciento, mientras que en el mundo aumentaron 48 por ciento", se informa. El Decreto de Necesidad y Urgencia agrega que se podrán exportar hasta esas 15 obras de arte "sin mayor trámite que un Aviso de Exportación ante el Ministerio de Cultura, o una licencia especial, en el caso de obras de autores muertos hace más de cincuenta". "La nueva norma implica que el Estado dejará de tener la opción de compra para obras de autores vivos o fallecidos dentro de los 50 años precedentes, restringiendo de esta forma el plazo existente en la actualidad para manifestar interés, concretar compras o completar los pagos correspondientes en lo que respecta a obras de arte". La opción de compra del Estado queda no obstante vigente para aquellas obras consideradas bienes históricos o patrimoniales.
Sin embargo, teniendo en cuenta la actual voracidad del Estado, hay una pregunta que queda flotando. ¿La ley correrá pareja para emergentes y consagrados? Si bien las cotizaciones de arte argentino suelen ser muy bajas, hay artistas, como Antonio Berni cuya pintura "Desocupados" se pagó 800.000 dólares, mientras los jóvenes Adrián Villar Rojas o Tomás Saraceno tienen precios en permanente alza. ¿Las obras con valores altos abandonarán el país sin tributar ni un centavo? De este modo marcharon al poderoso Museo de Bellas Artes de Houston la obra que ilustraba la portada del catálogo del Museo Xul Solar y la "Ciudad Espacial" de Gyula Kosice.
El gran tema pendiente, si de verdad quiere agilizar el mercado del arte argentino, es la importación. El arte paga 10,5 de IVA como cualquier mercancía, porque no se lo considera un bien preferencial. No es de extrañar que las importaciones sí estén en baja. Aunque hay excepciones que, a pesar de todo, continúan incrementando el patrimonio de sus colecciones o museos. Para radicar de modo definitivo en el país 42 obras adquiridas en el exterior, el presidente del Malba, Eduardo Costantini, tributó 2,5 millones de dólares. Finalmente, si se favorece la salida de nuestros tesoros artísticos y se problematiza el ingreso, a la larga, la Argentina dejará de ser un país reconocido en el mundo por la riqueza de su patrimonio.